El sueño de este hombre se convirtió en una pesadilla

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Por lo general las personas que comienzan a inyectarse u operarse para mejorar sus cuerpos se vuelven obsesivas con esto, hasta el punto de poner en riesgo su propia salud y en muchos casos, estos excesos pueden llevar a la muerte, cosa que desconocen la mayoría de las personas que se inyectan u operan, para aumentar el tamaño de sus cuerpos y verse mejor frente a lo que hoy se entiende como moda y belleza.
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Este es el caso de Romario Dos Santos Alves, de 25 años, quería conseguir un cuerpo muy musculoso y comenzó a inyectarse suplementos, potenciadores musculares con el pasar del tiempo, esto no fue suficiente para él, ya que quería que sus músculos crecieran mucho más y a un ritmo más rápido, esto lo llevo a inyectarse  Synthol.

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Todo parecía ir por buen camino, sus músculos crecían a una gran velocidad y sus brazos estaban muy fuertes como él lo deseaba, pero sus músculos estaban tan duros que se volvió imposible inyectarse con inyectadoras normales, esto en vez de detenerlo, lo único que hizo fue alborotar la creatividad de Romario  el cual comenzó a utilizar agujas para inyectar toros.

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Luego de un tiempo comenzó a sentir un fuerte dolor, los médicos le dijeron que el Synthol se había convertido duro como una piedra, lo que hacía difícil la colocación de las inyecciones, le dieron como solución amputarle los dos brazos para poder salvar su vida, ya que vivir con estos brazos, significaban un enorme riesgo para él.

Esto deprimió mucho a este joven, pero tuvo la suerte de que los médicos lograron extraer los pedazos de músculos dañados y lograron ponerlo a salvo sin necesidad de amputarle sus brazos, esta fue una experiencia que sin duda marco su vida.

Al día de hoy este joven sigue haciendo algo de ejercicios, pero en la actualidad, lo hace de forma natural y tranquila, sin esforzar muchos sus brazos, para evitar complicaciones.

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